El Frente Amplio y la IC

DECLARACIÓN PÚBLICA

ACERCA DE LA UNIDAD POLÍTICA Y SOCIAL DEL PUEBLO

La Izquierda Cristiana de Chile, organización política cuya larga historia de compromiso en las luchas sociales, desde 1971, ha experimentado junto al pueblo todos los procesos de ilusión, desilusión, fragmentación y reconstrucción que han caracterizado la búsqueda de la unificación de las izquierdas en un proyecto político social con características propias. A partir de un proceso de reflexión profunda que cristaliza en sus definiciones fundacionales, comparte al pueblo de Chile, su visión diagnóstica y propositiva para la transformación de las estructuras sociales y culturales del país. Es del todo evidente que las diferentes expresiones del capitalismo han supeditado las necesidades fisiológicas del hombre y la felicidad de la vida humana a la acumulación de capital, con los subsiguientes privilegios de poder para unos pocos. Ello configura una concepción de desarrollo humano construida sobre un andamiaje ideológico que, sustentado en interpretaciones funcionales de variados modelos filosóficos, científicos, religiosos y tecnológicos, ocultan que el proyecto político del sistema capitalista nunca ha sido construir la realidad social con orientación al buen vivir de las personas. El neoliberalismo, actual etapa del capitalismo, ha incrementado la acumulación de poder mediante mercantilización de todas las actividades humanas y la creación de necesidades artificiales. Por esta vía ha amplificado los mecanismos de dominación, aumentado la injusticia social y profundizado las marginalidades, a la vez que establecido una demanda siempre creciente de recursos naturales, tensionando nocivamente los mecanismos de autorregulación y autogeneración de la biósfera, nuestra casa, la de todos los seres humanos y la vida. El marco jurídico presente es funcional al capitalismo: protege y fortalece los privilegios materiales y sociales de sus sostenedores. En Chile, la administración y regulación política del Estado, ha sido dominada por dos referentes principales que agrupan variadas concepciones ideológicas, que a lo largo de los últimos treinta años, no han significado sino distintas formas de sumisión al modelo acumulativo de desarrollo.

Así, las fuerzas políticas dominantes pretenden resolver los anhelos y demandas del pueblo y de amplios sectores de la sociedad chilena, por la vía de enmarcarlos en el mismo modelo económico mercantilista que los provoca. No menos dramática, es la propaganda descalificadora de las demandas más radicales y la validación de los más variados métodos de violencia contra los individuos y colectivos que se erigen como actores políticos críticos. Su entrega y sumisión sin reparos a la administración, mantención, profundización y perpetuación del sistema, ha conducido a la pérdida de credibilidad en los actores políticos y minado la posibilidades de construir un Chile mejor, con verdadera justicia social, solidario, incluyente y comprometido con los DDHH. La Izquierda Cristiana de Chile es radicalmente opuesta, ideológica y políticamente, a que la acumulación capitalista en su versión neoliberal determine la estructuración de nuestra sociedad, y no acepta que el neoliberalismo como ideología condicione y controle las relaciones sociales, políticas y económicas. A partir de ello, manifiesta su voluntad de establecer alianzas con todas y cada una de las organizaciones sociales y políticas que compartan ese principio. Así también, declara su adhesión a todos los procesos políticos y sociales que estén por la construcción de caminos de liberación de los pueblos, en tanto surjan del ejercicio pleno de la democracia y de la inclusión sin reservas, de todos los sectores que compartan y declaren su disponibilidad para proponer y construir cambios sociales profundos. En coherencia con aquello, declara su disponibilidad para la construcción de un referente político claramente diferenciado de las alianzas dominantes. Un referente que esté dispuesto a derrotar al capitalismo, a sus sostenedores y a sus administradores. Para este proceso compromete su potencialidad ideológica y militante. En esta dirección, la Izquierda Cristiana, ha observado, a través de sus militantes, procesos de auto-organización local compuestos por varias expresiones políticas de cambio, organizaciones sociales y multitudes que se reconocen como actores, y cuya función es lograr avances en las demandas tanto sectoriales-territoriales como nacionales. Asimismo valora el espíritu unitario de estos procesos y su la capacidad de llegar a acuerdos, y ve en ellos el fruto de un ejercicio colectivo y participativo en el que se expresan todas las voces. Sin embargo, un referente político que aspire a lograr una unidad profunda, duradera y con capacidad de lograr cambios significativos, que no considere entre sus actores principales al pueblo de Chile y sus diversas organizaciones sociales, sindicales, partidarias y políticas, tengan o no representación parlamentaria, terminará por convertirse en un referente hegemonizante y prioritariamente abocado a satisfacer aspiraciones electorales, como ya ha ocurrido con otros fenómenos políticos. Es por eso que la Izquierda Cristiana, tiene la mejor disposición para conformar un Frente Amplio, que albergue en su seno todas las corrientes y vertientes de la verdadera izquierda chilena, y que reciba a toda organización social, sindical, cultural y política. Bajo estos principios, la Izquierda Cristiana, anuncia que, en la actual contingencia nacional, la idea de conformación de un Frente Amplio, en el que quepan todas las expresiones ideológicas y políticas comprometidas con una real superación del capitalismo, es concordante con sus objetivos y aspiraciones, y reconoce la participación que sus militantes han ejercido en las instancias que caminan en esa dirección. Lo hacemos entendiendo que la participación en un Frente Amplio es un acto de construcción de soberanía popular, en cuyo seno debe fomentarse el fortalecimiento de los distintos grupos, organizaciones y comunidades políticas que se reconocen en la unidad de las izquierdas. De esta manera los acuerdos serán asumidos como inherentes a las fuerzas sociales y políticas, mostrando que somos mucho más que la suma de las partes; lo que solo puede materializarse si el ejercicio de la asamblea y la democracia directa se hacen cotidianos en la gestión de esta alianza. Con la fuerte convicción de la necesidad de lograr el aglutinamiento de todas las fuerzas políticas que hacen resistencia al sistema de forma honesta y sin más interés que lograr el bienestar del pueblo de Chile, inspirador de nuestra lucha, la Izquierda Cristiana, ha determinado que se sumará en propiedad al Frente Amplio, y desarrollará todos los esfuerzos para que este referente haga realidad los términos expresados en este documento. En coherencia con todo lo anterior, hacemos una invitación a todas las instancias políticas, sociales y organizacionales a sumarse a este esfuerzo con la generosidad que se requiere para construir una unidad que, como prioridad política, tiene la tarea de dotarse de una plataforma de demandas y transformaciones que proponer al conjunto de la sociedad chilena, la que debe ser enriquecida por la mayor cantidad posible de comunidades y organizaciones.

EN ESTA LARGA JORNADA, SOLO LA UNIDAD NOS HARÁ AVANZAR

Enero de 2017